jueves, 13 de noviembre de 2014

Todo lo que..., 2

2) La tangente de la Historia




Iglesia de St. Peter, Woolton


        Algunos padres y madres veían con buenos ojos la dedicación de sus hijos al skiffle. El padre de Rod Davis, por ejemplo, les acompañó alguna vez en su coche. Otros, en cambio, como el padre de Nigel Whalley –de profesión, policía-, no querían ni oir hablar de bajos-cajón de té, música skiffle o ropa de teddy-boy. Tampoco la tia Mimi tampoco sabía que John estaba metido en un grupo de skiffle. Pero otros padres y madres se mostraban más proclives a comprender, o incluso estimular, las actividades de sus hijos como músicos: la madre de George Harrison, la madre de Pete Best, la madre de Pete Shotton…
         La señora Shotton formaba parte del comité de Fiestas de la parroquia de St. Peter, en Woolton. La iglesia de St. Peter se construyó a mediados del siglo pasado, cuando la parroquia principal de la localidad quedó pequeña. John Lennon y Pete Shotton aún eran miembros del Club Juvenil (Youth Club), y cuenta la leyenda que John había llegado a cantar en el coro.
         Al comité organizador le pareció bien incluir a los QM en su agenda para la Fiesta Anual de Verano, sobre todo porque parecía una buena forma de atraer a los adolescentes a la parroquia. 

      Desde luego, los QM no eran ni de lejos la mayor atracción de la fiesta. Ni siquiera la atracción musical principal. La fiesta se montó al más puro estilo provinciano y familiar: había tenderetes de pasteles caseros, paradas con banderas, tirolinas, tiro al coco… Y, sobre todo, la coronación de la Reina de la Rosa –algo así como la pubilla o fallera mayor de la fiesta-, honor que aquel verano recayó sobre una niña de trece años llamada Sally Wright. Los jardines adyacentes a la iglesia fueron engalanados y ocupados por niños y mayores; hubo un pasacalle, y una exhibición de perros policía.
  Los QM sólo eran un grupo de puros novatos a los que dejaban subir a un escenario. Pero la tangente de la Historia decidió pasar por allí aquel día, y sus focos iluminaron aquel instante y todos sus detalles: jamás un bolo tan anodino pasó a la posteridad como éste.
  Un muchacho llamado Geoff Rhindt aprovechó la fiesta para experimentar con su nueva cámara fotográfica. Hizo una fotografía, ¿o tal vez dos? del grupo de Lennon: una imagen que ahora conocen millones de personas en todo el mundo.



Los Quarry Men en el jardín posterior de S. Peter, Woolton,
el 6 de julio de 1957. De izquierda a derecha, Eric Griffiths (gt),
Colin Hanton (bat), Rod Davis (ban), John Lennon (gt), Pete 
Shotton (was) y Len Garry (tcb). Foto, Geoff Rindt  
Otra foto del mismo momento,
presumiblemente


















    ¿Y qué pensar de esta segunda fotografía que descargué de una página de Internet, sin otra información (autor, fecha, procedencia….), salvo la de que se trata presumiblemente de una imagen más de aquel sábado, 6 de julio de 1957?. Y, en efecto, no sólo el fondo es el mismo, sino también la ropa de los QM. La posición de Lennon es, quizá, lo más auténtico: el típico gesto del guitarrista principiante, que no sólo tiene que mirar el mástil sino también levantar ligeramente la guitarra… 

     Aquella tarde también andaba por allí experimentando con un magnetófono un tipo llamado Bob Molyneuax. Grabó dos canciones de la actuación de los QM: Puttin’ in the Style, y Baby Let’s Play House. Los QM también interpretaron Cumberland Gap, la balada tradicional Maggie Mae y Railroad Bill. En 1994, Molyneaux exhumó esta cinta y la vendió por 78.000 libras a EMI Records. Es la más antigua de todas las grabaciones antiguas de Lennon que se conocen, pero los productores de “Antology” (dvd) consideraron que ni siquiera a la luz de tan alto valor histórico tenían la calidad suficiente como para ser incluídas en la serie. Al sacarla a subasta, se hicieron públicos treinta segundos de esta cinta; poco después, ese fragmento de medio minuto apareció en el sello pirata Black Dog Records. 

***

    Después de su actuación en el jardín, los QM recogieron sus cosas, cruzaron Church Road, y montaron un pequeño campamento de sillas con sus abrigos y sus instrumentos en el Centro o Salón Parroquial (Church Hall). Y entonces se acercó Ivan Vaughan, y les presentó a otro chico del Liverpool Institute. Tenía quince años, y se llamaba Paul McCartney. Según la rememoración de Pete Shotton, la escena transcurrió así:
         - Este es John.
         - Hola.
         - Este es Paul.
         - Eh, hola.
    Paul había llegado a tiempo de ver a la actuación de los QM en el jardín. “No lo hacían mal. John tocaba la guitarra solista. Pero la tocaba como si fuese un banjo, con acordes de banjo, que era lo único que sabía. Los demás sabían tocar menos que John. En realidad, no hacían más que rasguear” (Hunter Davies)
    Aunque en sus rememoraciones podrían apreciarse matices críticos hacia los Quarry Men, la verdad es que la actuación de John le gustó. Hubo algo en Lennon que le atrajo: su descaro, su forma de rasguear la guitarra (aunque utilizase sobre todo acordes de banjo), su forma de cantar (aunque improvisase la mitad de la letra)…, o el simple hecho de estar tocando y cantando en un escenario. 
    McCartney tenía algunas nociones de música porque su padre era músico amateur; había llegado a dirigir una pequeña orquesta de jazz, y tenía un piano en su casa. Jim McCartney era uno de los padres que alentaban la afición musical en sus hijos. Hacía un año que se había quedado viudo. Con la ayuda de sus hermanas y vecinos, se hizo cargo de Paul y Mike, sus dos hijos, y de la casa. Y eso explica las singulares imágenes de ese notable músico con un delantal por encima de su camisa o traje, lavando los platos.
     A Paul le regaló una trompeta. Aprendió a tocar alguna melodía sencilla. Las malas lenguas dicen que se desencantó cuando le advirtieron de que la práctica de este instrumento probablemente le deformaría el labio superior... También se dice, con más motivo, que a Paul le disgustaba no poder cantar a la vez que tocaba.
     Y, en todo caso, en noviembre de 1956, Paul asistió al concierto de la estrella del skiffle, Lonie Donegan, en el Empire Theatre de Liverpool, y quedó tan impresionado que le pidió permiso a su padre para cambiar la trompeta por una guitarra. Quería tocar skiffle, y todas esas otras cosas que iban sonando: Little Richard, Chuck Berry, el rock & roll...
    Así que cambió su trompeta por una guitarra Zenith, valorada en unas 16 libras, con un bonito protector blanco. Se cuenta, cuando disponía de unos pocos minutos libres, Jim se sentaba al piano y trataba de enseñarle a su hijo algunos acordes sencillos. Pero a Paul le costaba mucho progresar.
       - Come on, Paul. Now try this one!.
     Debía de ser muy frustrante porque Paul quería tocar la guitarra, y también su padre quería que aprendiese a tocar la guitarra... Hasta que un día, Paul vio a un guitarrista zurdo. Tocaba con el mástil a la derecha, y con las cuerdas invertidas (es decir, las cuerdas bajas en la parte superior del mástil, y las cuerdas altas en la inferior). Paul invirtió las cuerdas de su guitarra, y entonces empezó a progresar con velocidad. 
     ¿Cuándo sucedió esto?. Algunos, como Bill Harry, lo sitúan más allá del mes de octubre de 1957, después de la actuación en el New Clubmoor Hall. Pero, entonces, ¿cómo se explicaría la legendaria exhibición de Paul en la tarde del sábado 6 de julio de 1957?. “Paul borrowed a guitar and launched into his full Little Richard act –Long Tall Sally, Tutti Frutti, and the rest”. Así lo contaba Philip Norman en 1981, y así, o de modo parecido, ha venido contándose desde siempre. Paul hizo una exhibición que impresionó a todos los quarrymen, incluído John Lennon. El lider y vocalista del grupo tuvo que reconocer que Paul sabía más de guitarra que él.
     Pero nadie menciona un detalle obvio y crucial: ¿cómo pudo tocar Paul la guitarra si no se llevó la suya?. Es decir, exactamente en qué momento de su aprendizaje se encontraba Paul aquella tarde de julio de 1957, qué guitarra tocó, y cómo la tocó.

   En el mamotreto de Antology (lbr), el propio Paul relata la escena. Cuenta que él y Ivan estaban en el salón parroquial cuando llegaron unos teddy-boys de Garston, una banda de tipos bastante violentos. De repente se sintió metido en un fregado inesperado, en plena “tierra de la mafia (...) Sin embargo, no pasó nada, y yo me senté al piano”. ¡El piano!. Paul tenía un piano en su casa, y había aprendido a tocar unos cuantos acordes para acompañarse. Cuenta que entonces tocó Whole Lotta Shakin’ Goin’ On, y Tutti Frutti, y Long Tall Sally. Fue en ese momento cuando sintió en su cogote el acre olor a cerveza del aliento de Lennon, y la mano de este apoyada en su hombro. “Después toqué la guitarra, del revés. Hice Twenty Fligth Rock y me sabía la letra. Los Quarry Men alucinaron al ver que conocía y podía cantar Twenty Flight Rock. Gracias a eso, entré en los Beatles”.
      ¿Del revés?. En otra cita, Paul dijo que “todo el mundo tenía guitarras para diestros, pero yo aprendí algunos acordes al revés. La, Re, Mi, con eso bastaba en aquellos días”. Es decir, que Paul más bien hizo una especie de exhibición circense con la guitarra: tocó una guitarra para diestros con acordes invertidos. ¡Esto debía ser aún más impresionante que verle tocar con su extraña guitarra para zurdos!. Primero toqueteó el piano, y probablemente les sorprendió con su forma de cantar Long Tall Sally. Y luego cogió una guitarra, la volteó, y tocó sus canciones de Little Richard con los acordes invertidos, ¡notable espectáculo!.
    La verdad es que Lennon y Griffiths tampoco habrían reconocido un auténtico acorde de guitarra. No sabían mucho más de lo que les había enseñado Julia, la madre de Lennon, que sabía tocar algo el banjo. O ni siquiera eso. “Paul me dijo que los acordes que yo estaba tocando en realidad no eran acordes; y su padre dijo que ni siquiera eran acordes de banjo, aunque yo creo que sí” (Lennon).
      Lennon y Griffiths prescindían de las dos cuerdas superiores de la guitarra. Y, en realidad, ni uno ni otro sabían afinarse la guitarra: las llevaban a una tienda de King’s Drive para que se las afinasen. Paul, en cambio, sí sabía afinarse la guitarra, y esa fue otra de las cosas de Paul que impresionaron a los QM -eso sí aparece en todas las crónicas.
     El arte de afinar es una guitarra es, en realidad, bastante más simple de lo que parece. Ni siquiera hace falta tener mucho oído, porque hay una forma de afinarla que se guía por la vibración de las cuerdas (que se ve) y no tanto por el sonido (que se oye). Por supuesto, hoy en día basta con tener un afinador electrónico que te marca con luces rojas y verdes si hay que subir y bajar la cuerda.
     Todo lo cual viene a ilustrar que Lennon era aún un muy tosco guitarrista, un puro aprendiz, cuando actuó en el jardín de la iglesia de St. Peter.
     Otro detalle que impresionó a los QM, y especialmente a Lennon, fue que Paul se supiese la letra entera de las canciones. John se inventaba la mitad de la letra. Ni siquiera para ellos, que hablaban en inglés, era fácil desentrañar la auténtica letra de las furiosas canciones de rock & roll.
    Y es legendaria la petición que le hizo a Paul para que le transcribiese la letra de Twenty Flight Rock y Be Bop A-Lula. La verdad es que Paul y un amigo suyo llamado Ian James, un chico del Liverpool Institute que también empezaba a practicar con la guitarra, habían estado sacando la letra y los acordes de esta canción juntos no hacía mucho.
     Así pues, Paul no pudo hacer una gran exhibición guitarrística aquel día porque tuvo que tocar los acordes al revés en una guitarra para diestros. Pero conocía los auténticos acordes de guitarra, y toqueteaba el piano, y sabía afinar la quitarra… Para dos novatos como John y Eric, esto ya era mucho, era algo espectacular.
John Lennon no tenía recuerdos muy nítidos de aquella tarde. El sábado no había empezado bien para él: cuando la tía Mimi le vió bajando las escaleras de Mendips vestido y peinado a lo teddy-boy, se sintió muy disgustada. Le parecía que aquel chico, el hijo de su hermana Julia, se estaba descarriando. Ella ni siquiera sabía que John estaba en los Quarry Men; y, menos aún, que John actuaría en la fiesta de Woolton a la que ella también asistiría.
      Tuvieron una pelea, y John se largó furioso de casa. A pesar de ser aún menor de edad, consiguió beber unas cuantas cervezas. “El desfile, las casetas, la Reina de la Rosa, las oraciones iniciales del Reverendo Maurice Pryce-Jones..., lr llegaron a John a través de la gaseosa niebla de bastantes cervezas prohibidas”, cuenta Philip Norman en “Shout.
        Las habilidades de McCartney le impresionaron y le plantearon una gran duda: si reclutaba a Paul, su autoridad en el grupo podía quedar amenazada… pero el grupo sería mejor. Sus dudas tardaron poco en disiparse: una semana después (algunas fuentes dicen que fueron dos semanas), Pete Shotton transmitió a Paul una invitación formal en nombre del grupo para unirse a ellos. 
         - Bueno, de acuerdo –respondió Paul, según cuenta él mismo.




Vista aérea de St. Peter, Woolton (Liverpool). La raya azul oscuro indica la zona del jardín donde actuaron los Quarry Men (la que corresponde a la famoso foto de Geoff Rindht); en la actualidad, esa zona ya no pertenece a la iglesia de St Peter, sino a una escuela. El círculo azul claro indica la zona en la que se encuentra la tumba de Eleanor Rigby (entre otros miembros de la familia). La línea amarilla indica la iglesia. La línea naranja coincide con Church Road, al otro lado de la cual se encuentra el Church Hall.



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