2) La tangente de la Historia
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| Iglesia de St. Peter, Woolton |
Algunos padres y madres veían con buenos ojos la dedicación de sus hijos al skiffle. El padre de Rod Davis, por ejemplo, les acompañó alguna vez en su coche. Otros, en cambio, como el padre de Nigel Whalley –de profesión, policía-, no querían ni oir hablar de bajos-cajón de té, música skiffle o ropa de teddy-boy. Tampoco la tia Mimi tampoco sabía que John estaba metido en un grupo de skiffle. Pero otros padres y madres se mostraban más proclives a comprender, o incluso estimular, las actividades de sus hijos como músicos: la madre de George Harrison, la madre de Pete Best, la madre de Pete Shotton…
La señora Shotton formaba parte del
comité de Fiestas de la parroquia de St. Peter, en Woolton. La iglesia de St.
Peter se construyó a mediados del siglo pasado, cuando la parroquia principal
de la localidad quedó pequeña. John Lennon y Pete Shotton aún eran miembros del
Club Juvenil (Youth Club), y cuenta la leyenda que John había llegado a cantar
en el coro.
Al comité organizador le pareció bien
incluir a los QM en su agenda para la Fiesta Anual de Verano, sobre todo porque
parecía una buena forma de atraer a los adolescentes a la parroquia.
Desde luego, los QM no eran ni de
lejos la mayor atracción de la fiesta. Ni siquiera la atracción musical
principal. La fiesta se montó al más puro estilo provinciano y familiar: había
tenderetes de pasteles caseros, paradas con banderas, tirolinas, tiro al coco…
Y, sobre todo, la coronación de la Reina de la Rosa –algo así como la pubilla o
fallera mayor de la fiesta-, honor que aquel verano recayó sobre una niña de
trece años llamada Sally Wright. Los jardines adyacentes a la iglesia fueron
engalanados y ocupados por niños y mayores; hubo un pasacalle, y una exhibición
de perros policía.
Los QM
sólo eran un grupo de puros novatos a los que dejaban subir a un escenario.
Pero la tangente de la Historia decidió pasar por allí aquel día, y sus focos
iluminaron aquel instante y todos sus detalles: jamás un bolo tan anodino pasó
a la posteridad como éste.
Un
muchacho llamado Geoff Rhindt aprovechó la fiesta para experimentar con su
nueva cámara fotográfica. Hizo una fotografía, ¿o tal vez dos? del grupo de Lennon:
una imagen que ahora conocen millones de personas en todo el mundo.
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| Otra foto del mismo momento, presumiblemente |
¿Y qué
pensar de esta segunda fotografía que descargué de una página de Internet, sin
otra información (autor, fecha, procedencia….), salvo la de que se trata presumiblemente de una imagen más de aquel sábado, 6 de julio de 1957?.
Y, en efecto, no sólo el fondo es el mismo, sino también la ropa de los QM. La
posición de Lennon es, quizá, lo más auténtico: el típico gesto del guitarrista
principiante, que no sólo tiene que mirar el mástil sino también levantar
ligeramente la guitarra…
Aquella tarde también andaba por allí experimentando con un magnetófono
un tipo llamado Bob Molyneuax. Grabó dos canciones de la actuación de los QM:
Puttin’ in the Style, y Baby Let’s Play House. Los QM también interpretaron
Cumberland Gap, la balada tradicional Maggie Mae y Railroad Bill. En 1994,
Molyneaux exhumó esta cinta y la vendió por 78.000 libras a EMI Records. Es la
más antigua de todas las grabaciones antiguas de Lennon que se conocen, pero
los productores de “Antology” (dvd) consideraron que ni siquiera a la luz de
tan alto valor histórico tenían la calidad suficiente como para ser incluídas
en la serie. Al sacarla a subasta, se hicieron públicos treinta segundos de
esta cinta; poco después, ese fragmento de medio minuto apareció en el sello
pirata Black Dog Records.
***
Después de su actuación en el jardín, los QM recogieron sus cosas, cruzaron
Church Road, y montaron un pequeño campamento de sillas con sus abrigos y sus
instrumentos en el Centro o Salón Parroquial (Church Hall). Y entonces se
acercó Ivan Vaughan, y les presentó a otro chico del Liverpool Institute. Tenía
quince años, y se llamaba Paul McCartney. Según la rememoración de Pete
Shotton, la escena transcurrió así:
- Este es John.
- Hola.
- Este es Paul.
- Eh, hola.
Paul había llegado a tiempo de ver a
la actuación de los QM en el jardín. “No lo hacían mal. John tocaba la
guitarra solista. Pero la tocaba como si fuese un banjo, con acordes de banjo,
que era lo único que sabía. Los demás sabían tocar menos que John. En realidad,
no hacían más que rasguear” (Hunter Davies)
Aunque en sus rememoraciones podrían
apreciarse matices críticos hacia los Quarry Men, la verdad es que la actuación
de John le gustó. Hubo algo en Lennon que le atrajo: su descaro, su forma de
rasguear la guitarra (aunque utilizase sobre todo acordes de banjo), su forma
de cantar (aunque improvisase la mitad de la letra)…, o el simple hecho de
estar tocando y cantando en un escenario.
McCartney tenía
algunas nociones de música porque su padre era músico amateur; había llegado a
dirigir una pequeña orquesta de jazz, y tenía un piano en su casa. Jim
McCartney era uno de los padres que alentaban la afición musical en sus hijos.
Hacía un año que se había quedado viudo. Con la ayuda de sus hermanas y
vecinos, se hizo cargo de Paul y Mike, sus dos hijos, y de la casa. Y eso
explica las singulares imágenes de ese notable músico con un delantal por
encima de su camisa o traje, lavando los platos.
A Paul le regaló una trompeta. Aprendió a tocar alguna
melodía sencilla. Las malas lenguas dicen que se desencantó cuando le
advirtieron de que la práctica de este instrumento probablemente le deformaría
el labio superior... También se dice, con más motivo, que a Paul le disgustaba
no poder cantar a la vez que tocaba.
Y, en todo caso, en noviembre de 1956, Paul asistió al
concierto de la estrella del skiffle, Lonie Donegan, en el Empire Theatre de
Liverpool, y quedó tan impresionado que le pidió permiso a su padre para
cambiar la trompeta por una guitarra. Quería tocar skiffle, y todas esas otras
cosas que iban sonando: Little Richard, Chuck Berry, el rock & roll...
Así que cambió
su trompeta por una guitarra Zenith, valorada en unas 16 libras, con un bonito
protector blanco. Se cuenta, cuando disponía de unos pocos minutos libres, Jim
se sentaba al piano y trataba de enseñarle a su hijo algunos acordes sencillos.
Pero a Paul le costaba mucho progresar.
- Come
on, Paul. Now try this one!.
Debía de ser muy frustrante porque Paul quería tocar la
guitarra, y también su padre quería que aprendiese a tocar la guitarra... Hasta
que un día, Paul vio a un guitarrista zurdo. Tocaba con el mástil a la derecha,
y con las cuerdas invertidas (es decir, las cuerdas bajas en la parte superior
del mástil, y las cuerdas altas en la inferior). Paul invirtió las cuerdas de
su guitarra, y entonces empezó a progresar con velocidad.
¿Cuándo sucedió esto?. Algunos, como Bill Harry, lo
sitúan más allá del mes de octubre de 1957, después de la actuación en el New
Clubmoor Hall. Pero, entonces, ¿cómo se explicaría la legendaria exhibición de
Paul en la tarde del sábado 6 de julio de 1957?. “Paul borrowed a guitar and
launched into his full Little Richard act –Long Tall Sally, Tutti Frutti, and
the rest”. Así lo contaba Philip Norman en 1981, y así, o de modo parecido,
ha venido contándose desde siempre. Paul hizo una exhibición que impresionó a
todos los quarrymen,
incluído John Lennon. El lider y vocalista del grupo tuvo que reconocer que
Paul sabía más de guitarra que él.
Pero nadie menciona un detalle obvio y crucial: ¿cómo
pudo tocar Paul la guitarra si no se llevó la suya?. Es decir, exactamente en
qué momento de su aprendizaje se encontraba Paul aquella tarde de julio de
1957, qué guitarra tocó, y cómo la tocó.
En el mamotreto de Antology (lbr), el propio Paul relata la
escena. Cuenta que él y Ivan estaban en el salón parroquial cuando llegaron
unos teddy-boys de Garston, una banda de tipos bastante violentos. De repente
se sintió metido en un fregado inesperado, en plena “tierra de la mafia
(...) Sin embargo, no pasó nada, y yo me senté al piano”. ¡El piano!.
Paul tenía un piano en su casa, y había aprendido a tocar unos cuantos acordes
para acompañarse. Cuenta que entonces tocó Whole
Lotta Shakin’ Goin’ On, y Tutti Frutti, y Long Tall Sally. Fue en ese momento
cuando sintió en su cogote el acre olor a cerveza del aliento de Lennon, y la
mano de este apoyada en su hombro. “Después toqué la guitarra, del
revés. Hice Twenty Fligth Rock y me sabía la letra. Los Quarry Men alucinaron
al ver que conocía y podía cantar Twenty Flight Rock. Gracias a eso, entré en
los Beatles”.
¿Del revés?. En otra cita, Paul dijo que “todo el
mundo tenía guitarras para diestros, pero yo aprendí algunos acordes al revés.
La, Re, Mi, con eso bastaba en aquellos días”. Es decir, que Paul
más bien hizo una especie de exhibición circense con la guitarra: tocó una
guitarra para diestros con acordes invertidos. ¡Esto debía ser aún más
impresionante que verle tocar con su extraña guitarra para
zurdos!. Primero toqueteó el piano, y probablemente les sorprendió con su
forma de cantar Long Tall Sally. Y luego cogió una guitarra, la volteó, y tocó
sus canciones de Little Richard con los acordes invertidos, ¡notable
espectáculo!.
La verdad es que Lennon y Griffiths tampoco
habrían reconocido un auténtico acorde de guitarra. No sabían mucho
más de lo que les había enseñado Julia, la madre de Lennon, que sabía tocar
algo el banjo. O ni siquiera eso. “Paul me dijo que los acordes que yo
estaba tocando en realidad no eran acordes; y su padre dijo que ni siquiera
eran acordes de banjo, aunque yo creo que sí” (Lennon).
Lennon y Griffiths prescindían de las
dos cuerdas superiores de la guitarra. Y, en realidad, ni uno ni otro sabían
afinarse la guitarra: las llevaban a una tienda de King’s Drive para que se las
afinasen. Paul, en cambio, sí sabía afinarse la guitarra, y esa fue otra de las
cosas de Paul que impresionaron a los QM -eso sí aparece en todas las crónicas.
El arte de afinar es una guitarra es, en realidad, bastante más simple de
lo que parece. Ni siquiera hace falta tener mucho oído, porque hay una forma de
afinarla que se guía por la vibración de las cuerdas (que se ve) y no tanto por
el sonido (que se oye). Por supuesto, hoy en día basta con tener un afinador
electrónico que te marca con luces rojas y verdes si hay que subir y bajar la
cuerda.
Todo lo cual viene a ilustrar que Lennon era aún un muy tosco
guitarrista, un puro aprendiz, cuando actuó en el jardín de la iglesia de St.
Peter.
Otro detalle que impresionó a los QM, y especialmente a Lennon, fue que
Paul se supiese la letra entera de las canciones. John se inventaba la mitad de
la letra. Ni siquiera para ellos, que hablaban en inglés, era fácil desentrañar
la auténtica letra de las furiosas canciones de rock & roll.
Y es legendaria la petición que le
hizo a Paul para que le transcribiese la letra de Twenty Flight Rock y Be Bop
A-Lula. La verdad es que Paul y un amigo suyo llamado Ian James, un chico del
Liverpool Institute que también empezaba a practicar con la guitarra, habían
estado sacando la letra y los acordes de esta canción juntos no hacía mucho.
Así pues, Paul no pudo hacer una gran exhibición guitarrística aquel día
porque tuvo que tocar los acordes al revés en una guitarra para diestros. Pero
conocía los auténticos acordes de guitarra, y toqueteaba el piano, y sabía
afinar la quitarra… Para dos novatos como John y Eric, esto ya era mucho, era
algo espectacular.
John Lennon no tenía
recuerdos muy nítidos de aquella tarde. El sábado no había empezado bien para
él: cuando la tía Mimi le vió bajando las escaleras de Mendips vestido y
peinado a lo teddy-boy, se sintió muy disgustada. Le parecía que aquel chico,
el hijo de su hermana Julia, se estaba descarriando. Ella ni siquiera sabía que
John estaba en los Quarry Men; y, menos aún, que John actuaría en la fiesta de
Woolton a la que ella también asistiría.
Tuvieron una pelea, y John se largó
furioso de casa. A pesar de ser aún menor de edad, consiguió beber unas cuantas
cervezas. “El desfile, las casetas, la Reina de la Rosa, las oraciones
iniciales del Reverendo Maurice Pryce-Jones..., lr llegaron a John a través de
la gaseosa niebla de bastantes cervezas prohibidas”, cuenta Philip Norman
en “Shout.
Las habilidades de McCartney le impresionaron y le plantearon una gran
duda: si reclutaba a Paul, su autoridad en el grupo podía quedar amenazada…
pero el grupo sería mejor. Sus dudas tardaron poco en disiparse: una semana
después (algunas fuentes dicen que fueron dos semanas), Pete Shotton transmitió
a Paul una invitación formal en nombre del grupo para unirse a ellos.
- Bueno, de acuerdo –respondió Paul,
según cuenta él mismo.




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