jueves, 13 de noviembre de 2014

Todo lo que..., 3


3) Los Quarry Men, más Paul



  Una o dos semanas después de aquel bolo en Woolton, Pete Shotton se encontró a Paul McCartney y le transmitió la invitación para unirse a los Quarry Men. McCartney aceptó. Sin embargo, Paul no participó en la siguiente actuación de los Quarry Men, que tuvo lugar un mes después, en un local de Mathew St. que luego se haría muy famoso: The Cavern (7 de agosto de 1957). Paul se había ido de colonias con su hermano.
   El nombre de The Cavern se inspiraba en La Caveau Français Jazz Club de París, y aceptó a los QM en su condición de grupo de skiffle en tanto que este estaba relacionado con el jazz. La actuación no fue precisamente un éxito. Lennon ya se decantaba hacia el rock & roll, e interpretó Blue Suede Shoes y Hound dog. Inmediatamente, el responsable del local le hizo llegar una nota que decía: “Cut out the bloody rock” –otra de las frases legendarias. 
   Los Quarry Men habían nacido al calor del skiffle, pero Lennon se interesaba cada vez más por el rock & roll y otros sonidos que venían de Norteamérica. Por su parte, McCartney era un ferviente admirador de Buddy Holly y de Little Richard. Así pues, la música que les interesaba a ambos se iba distanciando del skiffle. Y, consecuentemente, también de los singulares y extravagantes instrumentos del skiffle. Y de sus intérpretes amateurs.

  Pete Shotton abandonó el grupo poco después de la entrada de Paul. La leyenda cuenta que una noche estaban todos bastante bebidos. Pete discutió con John, y éste le rompió la tabla-de-lavar en la cabeza. No le hizo daño; más bien, Pete acabó llorando de risa. Probablemente, el gesto de John fue una expresión simbólica del conflicto que vivían, porque a Pete Shotton no le iba la música: estaba en el grupo por su amistad con John, porque era el amigo íntimo de John. Y, probablemente, como rememoró Shotton, él se atrevía a dejar el grupo para no herir a su amigo, y tampoco John se atrevía a pedirle que lo dejase por el mismo motivo. Pero, ahora, con la incorporación del nuevo chico zurdo, Lennon tenía la sensación de que las cosas habían empezado a rodar bien.
   Pete Shotton abandonó el grupo y la música, pero siguió siendo amigo de John.   
  La leyenda también cuenta que un día los Quarry Men viajaban en autobús cuando fueron amenazados, de nuevo, por unos teddy-boys. Se escaparon corriendo, y dejaron el tea chest bass en mitad de la calle. A partir de aquel día, Nigel Whalley decidió abandonar el grupo como intérprete, y se convirtió en una especie de manager que les buscaba actuaciones. También Ivan Vaughan abandonó el grupo. Len Garry se hizo cargo del instrumento.
  Las fechas de estos dos abandonos son inciertas, pero yo los situaría en torno al verano de 1957.

  En cierto modo, la ruptura de John con Pete Shotton propició la nueva amistad de John con Paul. A pesar de ser muy distintos (o precisamente por eso, como el pato a la naranja o el melón con jamón), compartían la pasión por la guitarra, por la música, por el rock & roll… “En los meses siguientes, John y Paul llegaron a conocerse a fondo. Siempre estaban juntos. En lugar de ir a la escuela iban a casa de Paul cuando su padre estaba trabajando, comían huevos fritos y practicaban acordes de guitarra. Paul le enseñó a John todo lo que sabía. Los acordes de banjo de John, que le había enseñado Julia, no servían para nada” (H. Davies). “A veces solían tocar de pie en la bañera, en el cuarto de baño embaldosado, para lograr mejor eco” (P. Norman).
  El hermano de Paul, Mike McCartney, que también había empezado a tocar el banjo, solía hacerles fotografías cuando ensayaban en Forthlin’ Rd. Y en una de ellas captó a los dos esforzados guitarristas logrando una hazaña inédita: “el instante en el que ambos fueron capaces de tocar un acorde de seis cuerdas con el índice de la mano izquierda cruzando el mástil. Sus caras, mientras levantan sus dos guitarras, están rígidas de orgullo y dolor” (P. Norman). ¡La primera vez que lograban poner un acorde con cejilla!.
   Lo cual me remite de nuevo a mis tiempos de aprendiz; y a la sorpresa de descubrir que, el día de la fiesta en St. Peter, John Lennon no sabía afinarse la guitarra, no se sabía la letra de las canciones, y tampoco sabía hacer un acorde con cejilla.
   Por cierto, ¿de la mano izquierda… ?.

***

   La siguiente actuación de los Quarry Men tuvo lugar en el New Clubmoor Club el día 18 de octubre de 1957. Formaban el grupo: John Lennon, Paul McCartney, Eric Griffiths (guitarras), Len Garry (tea chest bass) y Colin Hanton (batería). Se vistieron de gala para la ocasión, como puede comprobarse en la fotografías de aquel día. Pero, curiosamente, sólo John y Paul llevaban americana. Cuenta la leyenda que esto fue obra de Paul, un típico gesto de Paul que retrata su carácter.



Los Quarry Men en el New Clubmoor Hall, el 23 de noviembre de 1957. De izquierda 
a derecha, Colin Hanton, Paul McCartney, Len Garry, John Lennon y Eric Griffiths

    Lo que sí es evidente es que Paul está tocando la guitarra con el mástil a su derecha; es decir, como un zurdo. Y aunque la imagen no es suficientemente clara, parece que Paul está tocando un acorde de Re 7 en el tercer traste (sin cejilla, gracias).
    Aquella actuación tuvo dos importantes consecuencias. Hasta entonces, Eric Griffiths había desempeñado el papel de guitarra solista (aunque, en una de las citas, McCartney dice que Lennon era el guitarra solista), pero Paul McCartney, explotando su indiscutida autoridad guitarrística, quiso ocupar el puesto. Eso, y quedarse sin chaqueta, fueron las señales del declive de Griffiths en el grupo.
     Sin embargo, Paul se puso muy nervioso y se atrancó en los solos. Quedó tan anonadado que rechazó el papel de guitarra solista; es muy probable que esta renuncia resultase, a la larga, una decisión muy enormemente beneficiosa para el grupo.
         La segunda gran consecuencia de aquel bolo fue que Paul, decepcionado por su actuación, quiso compensar su fracaso enseñándole a John una canción compuesta por él: “I’ve lost my little girl”. John se atrevió entonces a enseñarle sus propios esbozos, y a partir de aquel momento ambos se sintieron estimulados a componer canciones propias, y a rivalizar en la composición de canciones.
     Y esto también fue decisivo porque la faceta creativa de los Beatles es uno de sus rasgos esenciales y carcaterísticos. Su repertorio de canciones ajenas fue muy amplio, pero John y Paul acabaron componiendo casi todas las canciones del grupo (salvo las de George Harrison), y convirtiendo sus propias canciones en la base de su éxito y en canciones clásicas. Hoy en día existen miles de versiones de las canciones Lennon-McCartney.

    McCartney se atrevió a rescatar esta canción primeriza, y la tocó, la grabó y la publicó en “Unplugged” (1991). Recién cumplidos los cincuenta años, un ataque de nostalgia le llevó a incluir en este álbum no sólo antiguas canciones de los Beatles (como la deliciosa versión de “And I love her”, o la más clónica versión de “I’ve just seen a face”, o la sorprendente transposición de tonalidad de “She’s a woman”), sino también aquella primera composición de cuando tenía quince años; así como “Be-bop-a-Lula”, una de las canciones que tocó el día de la fiesta de St. Peter, y “Blue Moon of Kentucky”, que formaba parte del repertorio habitual de los Quarry Men…

  Paul no era de trato fácil. Discutió el hecho de que Nigel Whalley, como manager, tuviese derecho a cobrar una parte igual en el reparto de lo que ganaban por las actuaciones. Y también tuvo problemas con Colin Hanton, el baterista, a quién retaba a tocar de tal o cual manera… John salía en defensa de Colin, pero el baterista reconoció que “I knew they only wanted me because I’d got a set of drums”.

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